Albania
Los Balcanes están llenos de sorpresas. Distantes hasta hace poco por su particular condición de lugares conflictivos e inhóspitos, se han convertido ahora en un destino grato y lleno de interés. Han regresado al hogar mediterráneo para todos los que sienten este mar como su casa y sus paisajes como propios. Y a pesar de ello, los países que los componen ofrecen una personalidad propia que el viajero desea descubrir y que le lleva por ambientes exóticos donde oriente asoma en la forma de los pueblos y las casas, en el aire que se respira en las calles y en las tradiciones y costumbres de sus gentes. Albania muestra su intrincada geografía, de piel áspera muchas veces, y plagada de rincones de belleza singular. Y muestra también su mar al que se precipita la masa montañosa que puebla tierra adentro y crea una orilla recortada donde agua y tierra se encuentran y perfilan toda clase de dibujos. Macedonia, con la ciudad y el lago Orhid dan una versión amable y distinta del viaje. Y finalmente, Kosovo resulta una ventana a la vecina Serbia con sus históricos monasterios que conviven con las mezquitas levantadas por la mayoritaria población albanesa.