Días 10-11: Penang
Antes de dejar Ipoh, se realiza un breve recorrido por la ciudad, donde destacan su estación de tren de arquitectura colonial, los puentes que conectan sus distintos barrios y los murales contemporáneos que han convertido la ciudad en un referente del arte urbano en Malasia. Estas obras, creadas por artistas locales e internacionales, ofrecen una interpretación moderna de su patrimonio y aportan un dinamismo inesperado a sus calles.
De camino a Penang, la ruta continúa hacia Kuala Kangsar, ciudad estrechamente vinculada a la monarquía malaya. Aquí se encuentra la Mezquita Ubudiah, reconocida por sus cúpulas doradas y considerada una de las más hermosas del país. Muy cerca, el palacio del sultán —visible desde el exterior— añade un matiz ceremonial al recorrido y recuerda la relevancia histórica de la región.
Al día siguiente, acompañados por un guía, se visita Penang, y especialmente su capital, Georgetown, un lugar vibrante y profundamente multicultural. Conocida como la Perla de Oriente, la ciudad combina influencias malayas, chinas, indias y europeas, y conserva un valioso patrimonio arquitectónico reconocido por la UNESCO. Sus calles reúnen templos budistas e hinduistas, mezquitas, mansiones chinas y edificios coloniales, mientras que el arte urbano y su célebre gastronomía aportan un toque contemporáneo que completa la experiencia.
El itinerario incluye el templo Kek Lok Si, uno de los más importantes del sudeste asiático, célebre por su estatua de Kuan Yin y su pagoda de siete pisos. También se visitan el templo tailandés del Buda reclinado y el templo birmano situado enfrente, ambos contrastantes en estilo y ornamentación. En Georgetown se recorre Khoo Kongsi, una de las casas clan más emblemáticas por su elaborada decoración, y los Clan Jetty, antiguos muelles donde las casas sobre pilotes evocan la vida tradicional de las comunidades chinas.
El ambiente callejero —mercados, talleres, puestos de comida y barrios que mezclan lo antiguo con lo moderno— completa la experiencia de una isla donde cada rincón revela su diversidad cultural y su inagotable vitalidad.