Túnez
Túnez es un país de contrastes. Mediterráneo, con sus paisajes, su clima y su ambiente suave, adquiere la aspereza del desierto, con entornos sobrios y espectaculares, y horizontes inmensos.
Las ciudades próximas al mar conservan la tradición romana., guardan importantes restos arqueológicos y ofrecen la vitalidad de los pueblos mediterráneos. Mercados, calles animadas, flores y colores en lugares como Sidi Bou Said muestran un panorama alegre y próximo. Y a su lado, la playa ofrece el descanso al sol que redondea cualquier viaje. Ruinas como las de la vieja Cartago y museos como el de El Bardo en la capital, Túnez, muestran un país rico en historia.
Tierra adentro, Túnez tiene el exotismo de ambientes más desconocidos y también más duros. El clima ha creado una naturaleza fuerte y agreste., y los hombres se han adaptado a ella en pueblos moldeados por las exigencias rigurosas del calor y la aridez. Nada como un todoterreno para recorrer los caminos que discurren por el desierto y visitar, entre otros, Tamerza, Touzeur, Douz, Matmata... Desfiladeros, dunas, oasis, pueblos abandonados, cuevas habitadas acompañarán al viajero con emocionantes experiencias a lo largo de su recorrido.
Saliendo del desierto, el camino acaba por acercarse a la costa para regresar a Túnez. Pero antes puede pasar todavía por El Djem -con su teatro romano-, o por Kairuan –con su venerable mezquita, cargada de historia y de emociones.