Tailandia en familia
Viajar en familia a Tailandia es descubrir Asia desde la emoción y la vivencia compartida. Este viaje en familia a Tailandia ha sido diseñado para combinar cultura, naturaleza y playa en un itinerario equilibrado y profundamente enriquecedor para los miembros de todas las edades. Unas vacaciones familiares en Tailandia que permiten a adultos y niños vivir el país a su propio ritmo, conectando con su esencia más auténtica.
El viaje comienza en Bangkok, una capital vibrante donde tradición y modernidad conviven de forma natural. Desde el alojamiento familiar cuidadosamente seleccionado, exploraréis algunos de los enclaves más emblemáticos de la ciudad, recorriendo templos históricos, el Palacio Real, mercados locales (como el mercado del tren o el mercado flotante) y barrios llenos de vida como Chinatown. Navegar por los canales de Thonburi en una embarcación tradicional os revelará la cara más pausada de la ciudad, ideal para viajar con niños a Asia por primera vez.
Desde la ciudad, el itinerario familiar por Bangkok, Khao Sok y Krabi se adentra en la naturaleza más exuberante del país. En el Parque Nacional de Khao Sok, os espera una de las experiencias más memorables de este viaje con niños a Tailandia: viviréis un contacto ético y respetuoso con los elefantes, aprenderéis sobre la selva tropical y disfrutaréis de actividades pensadas para todas las edades, como el paseo en canoa por el río Sok, expediciones de trekking suave y la exploración de manglares.
La experiencia se intensifica con la navegación por el Lago Cheow Larn, donde podréis pasar la noche en un exclusivo campamento flotante rodeado de formaciones kársticas y selva milenaria. Dormir sobre el agua, remar en kayak al amanecer y escuchar los sonidos de la jungla convierte esta etapa en uno de los grandes momentos de este viaje en familia a Tailandia.
Tras la inmersión en la selva, llega el descanso en la costa. En Krabi, podréis alojaros frente al mar en una tranquila playa de arena clara. Las vacaciones familiares en Tailandia adoptan un ritmo relajado gracias al mar de Andamán y al tiempo de calidad compartido. Aunque también sobran actividades, como los deportes acuáticos, el trekking a la Cresta del Dragón, la visita a Emerald Pool o las excursiones al Templo de la Cueva del Tigre. Un entorno perfecto para cerrar el viaje con calma y una conexión familiar más reforzada que nunca.
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Las condiciones geográficas de Laos, sin salida al mar y aislado entre montañas, le ha permitido mantenerse aislado y así conservar la mejor esencia de la península indochina. Una oportunidad de viajar por tierras amables y llenas de una cultura fascinante.
El norte de Tailandia, con sus vivas tradiciones y modos de vida rurales, se combina con una estancia en Bangkok y unos días de descanso en las playas de Samui para hacer un viaje tan lleno de interés como variado.