Kirguistán
La ruta de la seda: un país entre montañas en el Asia central.
Kirguistán es un país interior de tierras altas -por encima de los 3.000 m. casi la mitad del territorio-, un corredor natural entre dos cadenas montañosas, los montes Alatau al norte y los altísimos Tien Shan, parte del Pamir, al sur, cerrando la frontera con China.
La naturaleza es espectacular, grandiosa, de dimensiones épicas: montañas de más de 7.000, lagos inmensos, praderas abiertas bordeadas de cumbres nevadas, barrancos y glaciares. El intrincado relieve crea multitud de contrastes en el clima y la vegetación, y el viajero va pasando de un paisaje a otro a medida que se desplaza, sin sentir ninguna monotonía.
Es una tierra de pastores nómadas, que mueven sus rebaños a los pastos altos cada verano y descienden a los valles en invierno. A principios de junio, trasladan los animales, en vetustos camiones soviéticos que arrancan con manivela. Estos paisajes espectaculares se prestan a disfrutarlos con largas caminatas, paseos a caballo, en bicicleta, montañismo, caza, etc.
Una de las mejores experiencias es dormir en campamentos de yurtas, perfectamente preparadas para el viajero, con instalaciones elementales y eficaces. Pasar la noche en las inmensas praderas, a orillas de un lago, y rodeado de caballos salvajes resulta estupendo.