Días 11-13: Manila
Tras un traslado al aeropuerto, un vuelo nos llevará a la etapa final del viaje.
Manila es, ante todo, una ciudad de grandes contrastes: moderna y conservadora, caótica y tranquila, con extremos de riqueza y pobreza que conviven en un mismo espacio. Con una población cercana a los veinte millones de habitantes, Manila es un punto de referencia ideal para conocer la personalidad del pueblo filipino: resiliente, hospitalario y profundamente marcado por su historia. En sus calles se entrelazan influencias asiáticas, hispanas y americanas, creando una identidad única que se refleja en su arquitectura, su gastronomía y su vida cotidiana.
En este tramo final del viaje, tendrás la oportunidad de sumergirte en el alma histórica y cultural de Filipinas a través de un recorrido guiado por Intramuros, el corazón colonial de la ciudad. Esta antigua ciudad amurallada, construida por los españoles en el siglo XVI, conserva el trazado original de sus calles y una atmósfera que transporta a otra época.
Acompañado por un guía local, se visitan lugares emblemáticos como el Fuerte de Santiago, símbolo de la resistencia filipina, y la majestuosa Catedral de Manila, reconstruida en varias ocasiones a lo largo de los siglos. La Iglesia de San Agustín, declarada Patrimonio de la Humanidad, cautiva por su arquitectura barroca y por el museo que alberga una valiosa colección de arte sacro. La visita a Casa Manila, una recreación fiel de una vivienda aristocrática del periodo colonial, permite imaginar la vida cotidiana de la élite criolla. Además, existe la opción de explorar el curioso Museo Destilería Limtuaco, una institución familiar que narra la historia del licor filipino mediante objetos, etiquetas y anécdotas.
El día 12 se inicia el vuelo de regreso, con llegada a España prevista para el día 13.